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Séptimo día – Capítulo Provincial Mercedario

Hoy, último día de nuestro Capítulo Provincial, iniciamos la jornada con el rezo del Oficio y Laudes, donde reflexionamos sobre las gracias recibidas según la medida del don de Cristo, y cómo a través de él somos llamados a una mayor perfección de la vida cristiana y mercedaria.

Luego nos dirigimos al salón capitular para concluir los trabajos. Se hizo la lectura del acta anterior, la cual fue aprobada por unanimidad. Se leyeron los saludos de: Fr. José Juan Galve Ardid, provincial de Aragón, Hna. Elvira Minaya, provincial de las hermanas mercedarias de la Caridad, y de la Venerable Orden Tercera de Puno. También se hizo la lectura, corrección y aprobación del mensaje final del Capítulo.

Seguidamente el P. Maestro General nos ofreció un último mensaje, donde agradeció al nuevo gobierno provincial y a todos los religiosos capitulares. También destacó la vida espiritual, la vida fraterna, la obediencia, el trabajo pro vocacional y la misión redentora: “Se acabó el capítulo desde el punto de vista jurídico, pero ahora inicia el capítulo en la vida cotidiana” “Cristo nos ha elegido no por nuestros méritos, sino por voluntad suya”. Con estas últimas palabras y siendo las 10: 36 a.m. el P. General dio por clausurado el XXXIV Capitulo Provincial.

Llegado el medio día todos acudimos a la capilla para participar de la Eucaristía por el cierre del Capítulo. Presidió la ceremonia el M.R.P. Provincial Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho O. de M., quien en la homilía destacó el trabajo realizado estos días y nos incentivó a seguir promoviendo con nuestras vidas el evangelio de la libertad. Agradeció al Padre General por su cercanía y palabras proféticas, al nuevo gobierno provincial por su disponibilidad en aceptar los nuevos desafíos, y a todos los religiosos capitulares por el esfuerzo diario en “ver la realidad con gafas de merced”. Ser verdaderos amigos del Señor es decidir con el corazón hacer lo que Dios nos manda. En necesario además, ser conscientes de las nuevas realidades sociales para descubrir dónde se instalan las nuevas cautividades y para hacer evidentes los nuevos signos de la salvación.

Madre Nuestra María de la Merced, nos encomendamos a ti con mucha esperanza, y rendidos a tus pies te suplicamos sigas intercediendo por nosotros delante de tu Hijo Cristo Redentor. Amén.

Gracias a todos y cada uno de ustedes gran familia mercedaria; vuestras oraciones y apoyo incondicional nos alientan a seguir esforzándonos diariamente para ser mejores hijos de María y mejores misioneros. Dios les bendiga siempre.

¡Ánimo! y ¡Felicidades!

En Cristo Redentor y María de la Merced.

Equipo de comunicaciones
R.P. Fr. Juan José Flores Méndez, O. de M.
R.P. Fr. Héctor Jesús Ayala Prado, O de M.

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