Aquí estoy Señor… Tú me has llamado

PROCESOs

La formación en la Orden de la Merced tiene como fin conducir a los candidatos, de modo progresivo, a vivir plenamente su vida religiosa según nuestro espíritu y misión en la Iglesia.

Postulantado

Los aspirantes a la Orden de La Merced tienen un tiempo de preparación de un año antes de su ingreso al noviciado. Durante este tiempo de preparación, los aspirantes disciernen, a la luz de la Palabra de Dios y de la oración, del carisma mercedario y de sus propias motivaciones, los signos de su vocación en relación a la naturaleza y fin peculiar de la Orden, ayudados por un formador. En este tiempo se da inicio a los estudios de Filosofía.

Noviciado

El noviciado tiene como finalidad facilitar al novicio, en la teoría y en la práctica, el conocimiento de las exigencias de la vida religiosa mercedaria, a fin de que, ejercitándose en los consejos evangélicos y realizando la íntima unión con Cristo en las actividades propias de nuestra Orden, se prepare para la profesión simple.

Estudiantado

Es el tiempo comprendido entre la profesión simple y la solemne. Aquí se prosigue con los estudios de Filosofía y Teología, además de completar la formación religiosa, asistiendo a los formandos en su caminar vocacional y ofreciéndoles una preparación eficaz para su total consagración.

Profesión Solemne

La profesión solemne supone que el religioso ha alcanzado aquel grado de madurez humana y vocacional que exige su decisión libre, por la cual se consagra a Dios de modo irrevocable y se incorpora definitivamente a la Orden. Para recibir las órdenes sagradas, el religioso ha de haber adquirido la competencia pastoral y demás requisitos exigidos por la Iglesia, que garanticen ante el pueblo de Dios el digno ejercicio del ministerio sacerdotal.

Diaconado

Emitida la profesión solemne, el candidato a recibir las órdenes sagradas ha de haber adquirido la competencia pastoral y demás requisitos exigidos por la Iglesia, que garanticen ante el pueblo de Dios el digno ejercicio del ministerio sacerdotal. El diaconado constituye para el religioso clérigo un momento de especial identificación con Cristo servidor de los hombres, al que ha de prepararse con una seria reflexión y oración haciendo ejercicios espirituales.

Presbiterado

Por la especial participación en el sacerdocio de Cristo que el presbiterado confiere para la edificación del Cuerpo Místico, los religiosos que van a ordenarse de presbíteros han de poseer un gran amor a Jesucristo, a quien deberán representar, y un ardiente deseo de servir y de evangelizar a los hombres a quienes son enviados. Si bien, recibido el presbiterado se juzga terminada substancialmente la formación sacerdotal, no obstante, su perfeccionamiento y puesta en práctica ha de durar toda la vida.

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